Detección y Diagnóstico de Neurodivergencias en Adultos
Sentir que funcionamos de forma distinta a los demás no siempre es fácil de encajar. Palabras como “fuera de lugar”; “raro”; “complicado”; “demasiado” o “insuficiente” resuenan con fuerza en nuestras historias vitales. “Toda mi vida he sentido que algo no encajaba… y quiero entender por qué.”
No es un capricho, ni una moda, ni una búsqueda de etiquetas.
Es la necesidad profunda de comprender tu funcionamiento interno, de poner nombre a experiencias que llevas años arrastrando y de construir una narrativa más amable sobre ti misma.
¿Por qué una evaluación en la adultez?
Porque muchas personas neurodivergentes hemos pasado décadas:
- camuflando nuestra forma de ser
- esforzándonos el triple para hacer lo que otros parecen hacer sin pensar
- sintiéndonos “demasiado sensibles”, “demasiado intensas” o “demasiado distraídas”
- acumulando burnout tras burnout, diagnóstico tras diagnóstico
- adaptándonos a entornos que nunca estuvieron pensados para nosotros
- recibiendo mensajes contradictorios sobre nuestra valía y nuestra capacidad
La evaluación no busca señalar fallos, sino explicar vivencias. No pretende encasillarnos, sino liberarnos de la confusión.
¿Qué neurodivergencias evaluamos?
La evaluación puede orientarse a:
- Espectro Autista.
- Divergencia Atencional.
- Sensibilidad de Procesamiento Sensorial (SPS).
- Altas Capacidades Intelectuales (ACI).
- Desafíos del Aprendizaje.
- Doble y/o Múltiple Excepcionalidad.
Muchas personas no encajan en categorías rígidas, y eso está bien. La evaluación se adapta a ti, no al revés.
¿Qué solemos buscar en una evaluación?
La gran mayoría de personas tienen como objetivo comprender su historia, su forma de procesar el mundo y las estrategias que han desarrollado para sobrevivir en él. Por ello, exploramos:
- Tu experiencia sensorial y emocional.
- Tus patrones de atención, energía y motivación.
- Tu forma de relacionarte y comunicarte.
- Tu historia escolar, laboral y familiar.
- Tus mecanismos de compensación y camuflaje.
- Tus fortalezas, intereses y necesidades reales.
- Los momentos de sobrecarga, burnout o colapso.
La evaluación te ofrece un mapa claro para entender por qué has vivido lo que has vivido y qué necesitas para estar mejor ahora.
¿Cómo es el proceso?
El proceso es cercano, respetuoso y profundamente humano:
- Entrevistas clínicas en profundidad Exploramos tu historia vital, tus sensaciones internas, tus patrones de funcionamiento y aquello que te trae hasta aquí.
- Evaluación con herramientas estandarizadas Seleccionadas según tu perfil, tus dudas y tus necesidades. Sin prisas, sin presión y adaptadas a tu forma de procesar.
- Análisis integral No se trata solo de resultados, sino de comprender tu historia, tu contexto y tu experiencia subjetiva.
- Devolución clara y comprensible Te explico lo que hemos visto, qué significa y cómo encaja con tu vida.
- Plan de acompañamiento Recomendaciones prácticas para tu día a día, tu autocuidado, tus relaciones y tu bienestar.
Para nosotros, el objetivo nunca va a ser “etiquetar”, sino comprender nuestra manera única de percibir, pensar y sentir.
Para nosotros este proceso es un acto de cuidado propio, una forma de reconciliarte con tu historia, de entender tus necesidades reales y de empezar a construir una vida más sostenible, más amable y más tuya.
Si sientes que necesitas claridad, aquí tienes un espacio seguro para encontrarla.
Erika Martínez
Si sientes que necesitas claridad, puedes escribir directamente a Erika para iniciar el proceso de evaluación y recibir orientación personalizada.
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